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martes, 28 de agosto de 2018

Características de los sistemas agrícolas andinos

Se denomina «Sistema Agrícola» a un conjunto de componentes como suelo, clima, plantas, animales, las relaciones que existen entre ellos, así como los insumos utilizados y productos que se obtienen con las diversas tecnologías que se aplican, con el objetivo de obtener alimentos y otros servicios.

En los Andes, la denominación común para el área dedicada a una producción es «la chacra»; así habrá una chacra de papas, de quinua u otras. Sin embargo, se pueden diferenciar hasta seis sistemas de producción de cultivos de acuerdo a la altura en que se establecen, al uso
o no de riego, calidad de suelos, objetivo de la producción, e incluso al sistema individual o colectivo de producción:

  • siembra de parcelas alrededor de la casa, con cultivos alimenticios, tipo huerta;
  • siembra de parcelas individuales en partes altas, bajo condiciones de secano;
  • siembra en partes bajas con riego o maway, ejemplo: Cusco zona Quechua;
  • siembra en sistemas colectivos de layme o aynoka (Puno y Altiplano de Bolivia);
  • siembra en parcelas comerciales de mayor extensión (Cooperativas, Perú);
  • huertos con frutales (Cajamarca, Cochabamba).

La agricultura de los cultivos andinos en condiciones de montañas no puede compararse con la de los cultivos comerciales, practicada en zonas planas, a nivel del mar y en otras latitudes.
En ese sentido, la agricultura de la región andina tiene similitud con la de otras regiones de montaña como son las ubicadas en los Himalayas asiáticos, o en la región de montañas africanas, por ejemplo Etiopía.
En los Andes Centrales (Ecuador, Perú y Bolivia), la agricultura de montaña se ubica desde los 1 500 hasta más de 4 000 msnm, con presencia de campesinos, sus conocimientos tradicionales y con una alta diversidad de cultivos y alternativas tecnológicas. Esas características en cierta manera la hacen única. Se debe tener en cuenta tanto los aspectos de la topografía del terreno, como los climáticos y los aspectos culturales de la población que los mantiene. A continuación se presentan las principales características agronómicas de estos sistemas agrícolas de los Andes.

Clasificación de la región altoandina de Bolivia

Ellenberg (1981) propone una clasificación de la región alto andina de Bolivia a la que divide en:

  • valles montañosos semiáridos;
  • puna semi húmeda;
  • puna semiárida y árida;
  • zona de los salares con menos de 250 mm de precipitación;
  • piso alto andino semihúmedo de pastizales sin cultivos;
  • piso alto andino semiárido y árido sin cultivos.
A estas zonas habría que añadir la zona circunlacustre boliviana y las laderas altoandinas con cultivos. En el altiplano sur del lago Titicaca domina el cultivo de la quinua desde las orillas del lago hasta la región de los salares y limita en la parte más alta con el cultivo de la qañiwa



miércoles, 14 de junio de 2017

Las zonas agroecológicas en el Perú (II)

La zona de Puna es la región más alta utilizable agrícolamente. Se divide en Puna desde el Centro hasta el Sur de Perú y el altiplano de Bolivia, sobre los 3 900 a 4 300 msnm y en Jalca, desde los 3 500 a 3 900 msnm en los Andes del Norte del Perú (Ancash, La Libertad, Cajamarca). El clima es frío, típico de una zona de alta montaña; durante la noche la temperatura media anual fluctúa entre 5 a 8° C con mínimas de –3 a -20° C en la época de invierno (mayo-septiembre) y máximas de 22° C durante el día. En la Puna y la Jalca dominan los pastos naturales, que varían en composición y productividad según sea la zona de Puna semihúmeda o la Puna seca donde predominan especies de climas secos como la tola (Parastrephia cuadrangulare) que da nombre a la zona denominada de tolares al sur del Perú. Existen pocas especies cultivadas, mayormente son las papas de altura (amargas) la qañiwa y la maca. La zona de Janka o de Cordillera sobre los 4 300 msnm es aprovechada casi exclusivamente para la ganadería de camélidos con el uso de los pastizales naturales, que se extienden hasta la zona de nieves permanentes.

martes, 13 de junio de 2017

Las zonas agroecológicas en el Perú (I)

Las diferentes zonas agroecológicas altoandinas son: Yunga: marítima y fluvial; Quechua: árida, semiárida y semi húmeda; Suni: mayormente en laderas altas; además en el altiplano se diferencian en zona circunlacustre y zona A algo húmeda y B más alejada, con mayor número de días con heladas; Puna seca y semihúmeda en el sur del Perú y Jalca en el norte: es zona límite hasta donde se puede cultivar; Janka: pastizales para ganadería de camélidos. La zona Yunga puede subdividirse en la Yunga marítima con la exposición de los terrenos hacia el Océano Pacifico y la Yunga fluvial mirando hacia la Amazonia. La Yunga marítima se ubica entre los 500 y 2 500 msnm, se caracteriza por ser la región donde el sol brilla durante casi todo el año y hay escasas lluvias. Tiene dos tipos de paisajes: el de las llanuras o fondo de valles y el de las laderas de quebradas con escasa vegetación y expuestas a problemas de erosión. En los valles se cultiva bajo riego, mayormente frutales como la lúcuma (Pouteria lucuma), palta (Persea gratissima ), chirimoya (Annona cherimola ), el guayabo (Psidium guajava) y la alfalfa como forraje para una ganadería lechera. La yunga fluvial en el flanco oriental de los Andes está expuesta hacia la Amazonia con alturas desde los 1 000 hasta los 2 300 msnm y con precipitaciones entre 400 a 1 000 mm. En Bolivia recibe el nombre de «los Yungas». Tiene un clima que varía según la altitud desde tropical hasta subtropical templado, pero la humedad es siempre alta. La temperatura media es de 18 a 21° C, con precipitaciones que pueden alcanzar los 1 350 mm (Morales, 1995); además de maíz, papa y frutales se cultivan raíces de clima templado (arracacha, achira) e incluso caña de azúcar.

lunes, 12 de junio de 2017

Los espacios agrícolas andinos en Perú y Bolivia

Las áreas con terrenos agrícolas en los Andes son muy dispersas y diferentes, variando según su altitud, condiciones de los suelos y su exposición hacia el oeste o el este, y la cantidad de horas de sol. Por ello, los ecosistemas de alta montaña requieren de una zonificación que permita reconocer esas diferencias que ocurren en pequeños espacios. Los mapas ecológicos actuales pueden confundir porque la escala a la que están elaborados no permite reconocer y valorar esas diferencias. Pulgar Vidal (1987) definió y describió la existencia de ocho regiones naturales en el Perú; cinco de ellas corresponden a la región peruana denominada «Sierra» o alto andina. A esta clasificación en regiones naturales que se basa en la ubicación geográfica y la vegetación indicadora natural, Tapia (1995) ha añadido las variables agronómicas y propone una clasificación en zonas agroecológicas que se basa en la nomenclatura utilizada por Pulgar Vidal y la complementa con el conocimiento campesino local, la información sobre la estrecha relación entre el clima (temperatura, humedad, altura), la vegetación natural, los cultivos, las variedades y las prácticas de cultivo. La zonificación agroecológica permite explicar mejor porque existen las variaciones en el uso de la tierra, incluso dentro de una misma comunidad y aclarar las diferencias en producción y productividad de los diversos cultivos andinos.

viernes, 9 de junio de 2017

Origen de las raíces andinas

Según Seminario (2002), la Canna edulis , achira, fue probablemente la primera raíz cultivada en el período de agricultura incipiente. Le siguió Arracacia xantorrhiza , la arracacha, que habría sido cultivada sobre todo en terrenos elevados desde Colombia hasta Bolivia en donde es frecuente la presencia de parientes silvestres como A. equatorialis y A. andina. El origen de la maca, cultivo propio de las zonas más altas sobre los 4 000 m no está bien definido, e incluso su denominación taxonómica ha sido cuestionada sugiriéndose que Lepidium meyenii sería una especie silvestre y que la especie cultivada sea denominado Lepidium peruvianum Chacón, según la propuesta de Gloria Chacón (1990).

jueves, 8 de junio de 2017

Origen de los tubérculos andinos - Origen de Tropaeolum tuberosum, mashwa

León (1964) llega a la conclusión de que la mashwa o isaño es probablemente originaria de la zona del Altiplano de Perú y Bolivia. Sin embargo, especies silvestres se encuentran frecuentemente en diversas zonas altas de los valles interandinos. Las referencias de los cronistas señalan al grupo étnico Múiscos del reino Chibcha, en Colombia como pobladores que consumían los cubios (mashwa) así como la chigua (Ullucus tuberosus). Incluso se menciona que las especies del género Tropaeolum de Colombia se comportan de manera diferente a los de Perú y Bolivia en cuanto a las horas de luz y que se les cultiva a menores alturas, por lo cual Bukasov (1930) sugirió de crear la especie T. cubio para diferenciar las especies sabaneras.
Lámina 3. Pariente silvestre
de la mashwa. Cusco

miércoles, 7 de junio de 2017

Origen de los tubérculos andinos - Origen de Ullucus tuberosus, olluco

Se considera que el Ullucus tuberosus subespecie aborigenus es la especie progenitora de la especie cultivada; se observa una amplia distribución geográfica. El proceso de domesticación puede haber tenido diferentes intensidades, dando como diferencias principales el mayor tamaño del tubérculo, mayor adaptación a variaciones de humedad y de temperaturas que las especies silvestres.

martes, 6 de junio de 2017

Origen de los granos andinos - Origen del maíz

Es ampliamente aceptado que el centro primario de origen del maíz se ubica en Mesoamérica (regiones montañosas de México y Guatemala) y que los Andes centrales son el segundo centro de diversificación.

Origen de los tubérculos andinos - Origen de Oxalis tuberosa, oca

La oca, en opinión de Bukasov (1971) podría incluir dos especies: la Oxalis tuberosa originaria de Chile, y la O. crenata que tendría como origen el Perú. Sin embargo los estudios de Cárdenas (1969) basados en una colección de más de 100 accesiones provenientes de Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia no demostraron diferencias suficientes para asignar a esta planta la calificación taxonómica de dos especies; incluso opina que no se justifica la necesidad de establecer variedades botánicas.

viernes, 27 de enero de 2017

Origen de las papas (II)

Según la relación sobre el origen de las papas detallada en la Figura 2, se considera que son mayormente tres las especies silvestres, es decir S. sparsipilum o arak papa, S. megistacrolobum y S. acaule (atoq papa o apharu), a partir de las cuales se han creado las especies cultivadas y que posteriormente los agricultores, o más probablemente sus mujeres, han seleccionado una gran variabilidad denominadas papas nativas.
Además se han identificado 199 especies silvestres que producen tubérculos y que son muy afines a las papas; están distribuidas desde el sur de Estados Unidos de América hasta la región central de Chile (Spooner e Hijmans, 1998). Un estudio de los parientes silvestres en la zona del Cusco muestra la presencia frecuente de más de 20 especies silvestres, cada una con su propia denominación (Urrunaga, 2003). Por ejemplo las alko papa (en quechua) y lillicoya (en aymara) son papas silvestres que se consumen en años de baja producción. Mientras que la kita papa es una papa asilvestrada, escapada de las cultivadas, diferente a la kipa papa o papa sobrante de la campaña anterior que ha vuelto a brotar.

jueves, 26 de enero de 2017

Origen de las papas (I)

La región andina y más específicamente el sur del Perú y la región colindante de Bolivia son el principal centro de domesticación de las diferentes especies de papas, que constituyen el alimento básico no solamente para cientos de miles de familias campesinas andinas, sino también para millones de personas en el mundo entero. Un centro secundario de origen se ubica en la isla de Chiloé, en el sur de Chile.
Se menciona «papas» en plural, porque estas pertenecen a nueve especies diferentes. Incluso los investigadores de la expedición rusa realizada en 1923, y cuyos resultados
fueron publicados en 1971, proponen la existencia de 21 especies diferentes de papas (Bukasov, 1971).
Las papas fueron domesticadas partiendo desde las especies silvestres, creándose nuevas especies mediante diferentes cruzamientos naturales o dirigidos, que permitieron la formación de numerosas variedades. Una hipótesis del proceso de domesticación que habría originado las diferentes especies la propone Hawkes (1978).

miércoles, 25 de enero de 2017

Origen de las plantas (II)

Esta agricultura que se desarrolló en los valles, laderas y altiplanos de los Andes Centrales tiene su inicio en la domesticación de plantas y animales, así como en el desarrollo de prácticas agrícolas, creación de herramientas agrícolas y la organización del trabajo, lo que permitió producir alimentos en condiciones de altas montañas, en forma exitosa hasta el siglo XVI.
Seguir el origen de las plantas cultivadas es un tema que demanda diferentes aproximaciones; estas incluyen las fuentes históricas y los hallazgos arqueológicos, es decir los restos de plantas que se encuentran en tumbas, o la información botánica a través de la presencia de granos de polen son testimonios valiosos; igualmente contribuyen las referencias gráficas en ceramios. Los escritos de cronistas y visitadores efectuados en la época inicial de la Colonia, aunque son a veces sesgados, dan sin embargo información sobre la ubicación e importancia de determinados cultivos nativos. Una tercera fuente son las expresiones lingüísticas, de los idiomas quechua y aymara, así como de los dialectos que aún subsisten.
Nicolás Vavilov determinó entre 1923 y 1939 que la región de los Andes Centrales que comprende el sur de Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia, constituye uno de los cinco principales centros de domesticación de plantas alimenticias en el mundo, asignándole 45 especies nativas económicamente útiles.
Esta riqueza de agrobiodiversidad se encuentra sin embargo expuesta a amenazas y maltratos; por lo tanto, la situación de la erosión genética es un tema muy controvertido. En el «Informe sobre el Estado de los Recursos Fitogenéticos en el Mundo», preparado para la Conferencia Técnica Internacional sobre los Recursos Fitogenéticos realizada en Leipzig, Alemania en 1996 se indica que «en los países andinos se está registrando una erosión en gran escala de variedades locales de cultivos autóctonos y de plantas silvestres afines de las cultivadas».
En realidad se han reducido las áreas de cultivo; sin embargo y debido a la fuerza cultural y la labor de conservación que cientos de agricultores andinos realizan en Perú y Bolivia, los signos de erosión aun no son dramáticos, pero pueden aumentar peligrosamente en las próximas décadas, debido a la mayor influencia del mercado globalizado.

martes, 24 de enero de 2017

Origen de las plantas (I)

Se supone que los primeros habitantes de los Andes llegaron hace más de 10 000 años.
Procedieron probablemente de Asia y habrían cruzado el estrecho de Bering al norte del continente americano. En principio eran cazadores y colectores de semillas y de otros productos.
La agricultura recién comenzó con la selección de plantas silvestres y su domesticación hace alrededor de 6 000 a 8 000 años (Horkheimer, 1973). La agricultura se inició entonces en las tierras más bajas de los valles interandinos, extendiéndose gradualmente hacia las tierras
más altas.
Las civilizaciones andinas del pasado han estado basadas en: la domesticación de plantas alimenticias y de especies ganaderas, mediante el continuo mejoramiento de las plantas silvestres y de los animales nativos (Tapia, 1992); la existencia de una agricultura autóctona, bien organizada, con una respetuosa utilización del medio, vinculada a la Madre Tierra (pachamama) y una compleja cosmovisión.

En el artículo que trata sobre el Perú como centro de domesticación de plantas, Cook (1925) indica que el hecho de que la agricultura americana estuviera basada en las plantas nativas, demuestra que la agricultura que practicaban los pueblos nativos del norte y sur de América no fue introducida desde el Viejo Mundo, sino que tuvo un desarrollo independiente, autóctono.

lunes, 23 de enero de 2017

Origen de las plantas cultivadas en los Andes

En los últimos cuatro decenios los diferentes países, múltiples instituciones y personas de la región andina están evidenciando un interés renovado en los cultivos andinos al promover proyectos de investigación y fomento relacionados a estos cultivos nativos. Como ejemplos se puede mencionar que Jorge León en 1963 y Martín Cárdenas en 1969 describieron los aspectos botánicos de las principales especies alimenticias andinas; en 1989 se publicó Lost Crops of the Incas (Los Cultivos Perdidos de los Incas), por el Consejo Nacional de Investigación de los Estados Unidos de América. Esta obra constituye un notable esfuerzo de revisión sistemática sobre la investigación de los cultivos originarios de los Andes. Tapia et al. (1990), en una publicación de la FAO se refieren a los cultivos andinos subexplotados y a su contribución a la alimentación. Además, desde 1977 se han organizado doce Congresos Internacionales sobre los Cultivos Andinos, alternándose su realización en los diferentes países del eje andino. Instituciones como la FAO, el CIP, IPGRI, GTZ, CIID y Oxfam han apoyado diversos proyectos en el tema de la agricultura de estas especies. En el Proyecto de Conservación In Situ de los cultivos nativos, realizado en
Perú entre 2001 y 2006, así como en la Fundación PROINPA en Bolivia se ha puesto un especial énfasis en el registro y descripción de las variedades nativas, así como de los parientes silvestres que dieron origen a las especies cultivadas (PROINPA, 2002 y 2004).