miércoles, 28 de agosto de 2013

CONDICIONES ECOLOGICAS DE LOS ANDES PARA EL DESARROLLO DE LA AGRICULTURA

Según las variables macroecológicas como disponibilidad de humedad, altura y topografía, los Andes pueden dividirse en Andes septentrionales, Andes centrales y Andes meridionales (Frère et al., 1975). Y de acuerdo a Troll (1968), los Andes pueden dividirse en: aquellos más húmedos o los Andes verdes, ubicados en la región septentrional desde Venezuela hasta el norte del Perú; los Andes centrales o amarillos, en los cuales habría que diferenciar el altiplano del lago Titicaca; y finalmente los Andes templados o meridionales.

El uso de la tierra para fines agrícolas en los Andes es muy diverso. Por ejemplo en la región septentrional, los niveles entre 1000 y 3000 msnm son intensamente utilizados en la agricultura; los Andes centrales tienen un uso mixto en agricultura y ganadería; el altiplano peruano-boliviano tiene una mayor vocación ganadera; mientras que en la región surandina en Chile y Argentina �con mayor altitud y un clima más adverso� se tiene un reducido uso agrícola y por lo tanto es menos poblada que las anteriores.

Se puede identificar que el área con utilización agropecuaria significativa se extiende desde los 8�N en Colombia hasta los 30�S en Chile y Argentina. Sin embargo, las variaciones en altitud, topografía y desarrollo de suelos explican la alta diversidad de sistemas agrícolas.

En el caso de la sierra en el Perú, ubicada en los Andes centrales, la región norte se caracteriza por una mayor disponibilidad de humedad y una topografía más suave; la región central con precipitaciones muy variables y topografía muy quebrada y en el sur se diferencia la presencia del altiplano del lago Titicaca que nace del nudo de Vilcanota y se prolonga hasta el sur de Bolivia con una topografía poco quebrada, pero su altitud, así como las tremendas variaciones climáticas en el año y entre los años ocasionan que se la considere como la subregión de mayor riesgo productivo. Las condiciones de humedad varían tanto de norte (más húmedo) a sur, como de oriente (más húmedo) a occidente, sobre todo en los Andes centrales. Razón por la cual se pueden diferenciar las cuencas occidentales más secas y las de la vertiente oriental con una mayor humedad.

Estas complejas condiciones ecológicas se repiten en diversas formas en cada uno de los países andinos y plantean el problema del manejo integral de la producción agropecuaria, en donde la alternativa más apropiada es relacionar la producción de las tierras altas y bajas de los Andes como el aspecto más importante para el desarrollo de estos países.

Numerosos esfuerzos se han efectuado para proponer planes de desarrollo alternativo para esta ecorregión; sin embargo, poca atención se ha prestado a la vocación agrícola diferenciada de sus principales zonas agroecológicas, faltando en este aspecto complementar el estudio entre el real potencial productivo y las alternativas tecnológicas a nivel de cada zona homogénea de producción y relacionarlas con las necesidades alimentarias de los países.

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