jueves, 21 de noviembre de 2013

Valor nutritivo de las hojas

El consumo de las hojas tiernas de quinua y de amaranto y en menor grado de qañiwa forma parte de los hábitos alimenticios tradicionales en las áreas de producción de estos granos.

Por lo general se realiza al momento del raleo o desahije del cultivo, es decir en los meses de diciembre y enero, cuando el abastecimiento alimentario es a menudo crítico. El contenido de nutrientes de las hojas ofrece la posibilidad de mejorar la calidad de la dieta por su aporte en proteínas, minerales y vitaminas.

Los estudios efectuados se han concentrado en determinar el valor nutritivo y buscar el momento oportuno de la cosecha de la hoja, desde el punto de vista de cantidades de nutrientes presentes y el rendimiento neto de materia verde y seca.

La época oportuna para la utilización de las hojas de quinua en la alimentación humana sería poco antes del inicio de la floración, que puede ocurrir entre los 60 y 80 días después de la germinación.

En cuanto a las hojas de amaranto (Amaranthus caudatus), la época de corte más adecuada para rendimiento de materia verde y nutrientes es a los 48 días en las condiciones de montaña en Guatemala (Spillari et al., 1989) y entre los 44 y 51 días en las condiciones de la costa del Perú (Gómez y Huapaya, 1992).
Cuadro 46
Análisis químico de hojas tiernas de seis variedades de quinua
Variedad
MS%*
Cenizas
totales %
Proteína
g%/MS
Sajama
12,7
27,1
21,9
Real de Bolivia
16,4
21,9
17,3
Blanca real
15,1
24,2
23,7
Blanca amarga
18,2
19,7
22,9
Cheweca
15,1
20,7
20,2
Tupiza
16,3
21,7
20,3
* Materia seca
Fuente: Cornejo, 1976
Cuadro 47
Composición química de hojas de Amaranthus caudatus, crudas y cocidas, a los 48 días (100 g)
Crudas
Cocidas
Humedad (%)
10,1
11,0
Fibra cruda (g)
13,9
14,9
Fibra neutro detergente (g)
42,6
38,0
Proteína (g)
23,7
24,5
Cenizas (%)
14,7
18,0
Calcio (mg)
2222
2322
Fósforo (mg)
584
669
Hierro (mg)
109
224
Carotenos (mg)
30
19
Oxalatos (g)
5,5
2,0
Las hojas en estado cocido tuvieron un patrón de comportamiento similar a las hojas crudas en cuanto a contenido de proteínas, cenizas, carbohidratos, calcio y fósforo. No obstante, la fibra neutro detergente y el contenido celular mostraron patrones totalmente inversos al del material en estado crudo y los carotenos disminuyeron de manera sensible en el producto cocido, posiblemente por ser fácilmente destruidos por el calor (Spillari et al., 1989).

Se requieren mayores estudios sobre las hojas, a fin de establecer tanto la calidad de su proteína, como la biodisponibilidad del calcio, fósforo y hierro, así como de los ß-carotenos.

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